Quiero dedicar la entrada de hoy a los amantes del fútbol (deseando que no se enoje ninguno de ellos), y para ello, voy hoy a recurrir a una cita de uno de los padres del socialismo científico, del comunismo moderno y del marxismo (todo ello junto a Friedrich Engels), en efecto, me refiero a Karl Marx.
Estoy seguro, que casi todo el mundo escuchó alguna vez la cita, "La religión es el opio del pueblo", pues he de señalar que la misma no es del todo correcta y la cita literal se encuentra en su obra Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844) y dice así,
"La inquietud religiosa es al mismo tiempo la expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es la queja de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas desalmado. Es el opio del pueblo", Karl Marx.
Si en la cita literalmente transcrita, sustituimos las palabras "religiosa" y "religión", por "futbolística" y "fútbol" respectivamente, nos encontraremos (bajo mi criterio, claro está) con la realidad que nos acompaña casi a diario.
La sociedad (en su gran mayoría) vive sumergida en una situación de desesperanza y desconfianza ante la situación que nos acompaña, provocada por el afán de la casta dirigente que se preocupa del beneficio de unos pocos y deja en la inopia a millones de personas; pero la misma casta que nos gobierna se ocupa (o al menos lo intenta) de distraernos con el fútbol.
Tenemos que entender el fútbol, como lo que es, un deporte de masas que mueve cantidades ingentes de dinero, del que se lucra un número reducido de personas, y del que la casta dirigente se sirve, cual bomba de humo, para que no nos inmiscuyamos en lo que consideran que son asuntos "suyos".
Quiero despedirme reseñando un mínimo ejemplo de referencia sobre lo expuesto, acontecido ayer mismo,
Me refiero a un comunicado expedido por el Excmo. Señor Don Iñaki Urdangarín, justo horas antes de que se produjera el evento deportivo protagonizado por el Real Madrid y el Barcelona del que los medios de comunicación llevaban hablando varios días y del que hoy seguirán llenando columnas y columnas, con la resaca del mismo.
Señor Urdangarín me temo que mañana me veré obligado a escribir la entrada para este humilde blog, referida a su persona y su presumible deleznable actuación.